El Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife, sede histórica de la Logia Añaza, es uno de los ejemplos más singulares de arquitectura simbólica en España. Diseñado por Manuel de Cámara y Cruz y finalizado en 1904, destaca por su fachada de inspiración egipcia, con columnas palmiformes, esfinges y el emblemático «ojo que todo lo ve».
Tras décadas de abandono y distintos usos institucionales, el edificio ha sido objeto de una profunda rehabilitación para recuperar su valor patrimonial y simbólico.
Actualmente, el espacio está gestionado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y se concibe como un lugar dedicado a la memoria, el conocimiento y la cultura.